viernes, 9 de enero de 2026

UNA ENTREVISTA LABORAL CON SORPRESA.

 

La “lucha” por la consecución de un puesto de trabajo es una complicada carrera de obstáculos, en la que las estrategias, las “zancadillas” inesperadas, el ilusionado esfuerzo y las decepciones están en el orden del día. Siempre hay un número de optantes muy superior a las plazas disponibles. Lo más duro del caso es cuando se realizan selecciones previas, que van reduciendo el número de opositores y se llega al “combate final” para el puesto o plazas ofertadas. En esa fase definitiva, el puesto o plazas disponibles ha de dilucidarse entre muy escasas personas. Los que llegan a la recta final han de aplicar un potente equilibrio o autocontrol, en el que también interviene la suerte y las decisiones del equipo o persona calificadora. En este contexto se desarrolla la historia de esta semana. 

Unos grandes almacenes, LA VIA LÁCTEA, con presencia en todas las provincias españolas y en el territorio portugués, tenía que dotar la plaza de jefe de sección en el área de librería, cine, música y actividades culturales. Obviamente, era un puesto de trabajo importante, por la responsabilidad que asumía el elegido en el ámbito comercial y de dinamización cultural de la poderosa empresa. Se presentaron al puesto, tras la publicidad correspondiente, más de 700 solicitudes, que adjuntaban sus correspondientes currículos, con los méritos de toda naturaleza. Una empresa especializada en la selección de personal se encargó de ir realizando diversas “catas”, a fin de ir eliminando y reduciendo tan elevado número de optantes. La fase de entrevistas, que duraban aproximadamente entre 5 y 30 minutos, se realizaba por vía telefónica y también a nivel presencial. Después de un exhaustivo proceso seleccionador, quedaron cuatro personas, que daban un perfil idóneo para el anhelado puesto laboral de dirección. ¿Quiénes eran estos cuatro afortunados contendientes?

VENTURA Almensilla, 47. Estaba actualmente divorciado, con cuatro hijos de dos vínculos afectivos. Partiendo de su formación, con varios módulos socio profesionales y cursillos diversos, había estado largos años trabajando como dinamizador cultural en la Diputación de Málaga. Organizaba, dirigía y controlaba todos los eventos culturales que la institución supramunicipal desarrollaba, como talleres de creatividad literaria, representaciones teatrales clásicas y de vanguardia, ciclos de cine dedicados a géneros diferentes y actores/actrices clásicos o actuales, festivales de verdiales, música alternativa, danza, etc. Había alcanzado al fin la dirección cultural del organismo supramunicipal. Un cambio político en el equipo directivo de la Excma. Diputación Provincial derivó en la no renovación de su contrato laboral, encontrándose en paro desde hacía casi un año. 

CAMILO Carrasquilla, 42. Persona vinculada al mundo de la música. Había cursado solfeo en el Conservatorio Superior y se había especializado en la categoría de trompeta. En su juventud había estado vinculado a un grupo musical, LOS INVENCIBLES, que se ganaban el sustento actuando en fiestas populares municipales, verbenas, concursos etc. El grupo se disolvió y entonces fue fichado por la empresa de espectáculos MUNDO, organizador de eventos musicales. Además de este empleo, en su privacidad le gustaba practicar la creatividad literaria, teniendo publicada una novela que él mismo se autofinanció. La jubilación del director de espectáculos Mundo hizo que sus hijos tomaran el mando empresarial. Fue relegado de su puesto y posteriormente despedido con indemnización, ya que los hijos del fundador querían buscar otro enfoque empresarial, cambiando también al personal. Al igual que Ventura, acumulaba un año de paro. Vivía unido en pareja con su amigo de la adolescencia, Cosme.

AURA CREMADES, 37, Licenciada en Filología Hispánica y Psicología. Separada, con dos niños pequeños. Había tenido sustituciones temporales en dos centros de adicciones. También había ejercido la docencia en centros privados de titularidad religiosa. Muy aficionada a la creatividad literaria, había escrito dos novelas cortas, pero no encontraba editorial receptora para su posible publicación. Era una persona con gran iniciativa organizativa, que gozaba de un espíritu positivo de dinamicidad.  

ALVARO Riera, el más joven de los cuatro optantes, 33. Titulado en cinematografía. Había participado como actor en algunos cortos. Había colaborado como guionista en algunas producciones de cine. Su gran ilusión erav llegar a poder dirigir algún día su propia película. Con una cámara súper 8, había rodado un corto que, por su calidad, había conseguido el tercer puesto en un concurso certamen de cine alternativo. Conocía bien el departamento cultural de La Vía Láctea, denominado CREATIVITAL, en donde se programaban actividades de ciclos de cine, ópera, teatro, corales, conferencias, presentaciones de libros, música en directo.

Se los había convocado a una reunión a celebrar un lunes de diciembre, a las 17 horas, en las instalaciones de la empresa seleccionadora de personal, vinculada con la propia Vía Lactea y ubicada muy cerca del establecimiento comercial.  El objetivo de esta convocatoria presencial era analizar el carácter relacional de cada uno de los optantes, valor fundamental para una actividad de coordinación de ese importante departamento con los clientes y el resto de la estructura empresarial del popular establecimiento. A la hora establecida, estaban presentes tres de los optantes, pues faltaba Álvaro, que había tomado un taxi desde la localidad del Rincón de la Victoria, donde residía, tras haber “perdido” el autobús Alsa de las 16:15. Llegó con 10 minutos de retraso resoplando, un poco a la carrera, pues no quería faltar a tan importante cita. 

Tras los recíprocos saludos, se observaron con interés. Comprendían que sólo uno de ellos obtendría el anhelado puesto de trabajo. Eran “cordiales enemigos” en una dura batalla en la que tendrían que participar. Comentaron sus profesiones y las características del puesto por el que luchaban. Como los minutos seguían pasando y nadie aparecía para atenderlos, empezaron a inquietarse. A las 17:15 apareció una mujer joven que se presentó como ROCIO Armilla, que estaría en sus treinta y tantos, muy bien arreglada, que se disculpó aludiendo a los problemas de tráfico. Desde el primer momento se mostraba como una persona hiper activa, muy sociable, dinámica y comunicadora. Era como esas personas que tratan de entablar amistad con todos, tratando de “caer bien”. ¡Ahora resultaba que eran cinco los contendientes!

Precisamente, a las 17:25, la Srta. CRISTINA Laguna, perteneciente al grupo seleccionador, entró en la sala de reuniones, disculpándose con muy amables palabras, indicando que la persona que iba a dialogar con los cinco presentes se iba a retrasar pues había tenido un inesperado contratiempo. Les informó que para hacer más llevadera la espera, un servicio de cáterin les iba a proporcionar algún tipo de infusión y unas pastas, como merienda. Efectivamente, unos minutos después, llegó un camarero con un carrito que portaba tetera, cafetera y una jarrita de leche, sin que faltara una bandeja surtida de pastas.  

Rocío, la inesperada contendiente se mostraba como la más comunicativa, sentándose aleatoriamente al lado de sus compañeros, haciendo preguntas y respondiendo brevemente las que se le hacían. Parecía que trataba de sosegar los nervios que flotaban en el ambiente, para cuando tuvieran que enfrentarse con el entrevistador ausente. Priorizaba sentarse junto a los que parecían más preocupados, aunque no descuidaba la rotación en los diálogos. Desde el primer momento se notaba que trataba, con habilidad, de mantener oculta su intimidad. En un momento se sintió mareada “todo me da vueltas”. Y se cayó lentamente al suelo, por lo que sus compañeros se apresuraron en ayudarla. Ventura se quitó la chaqueta y comenzó a ventilarla. Camilo, al verla tan venida abajo, comento a entonar una estrofa, a modo de balada, para tranquilizarla. Aura extrajo del bolso una barrita de chocolate para que se la tomara y recuperara energía. Cuando cerraba el bolso, éste se le cayó al suelo, saliendo del mismo no menos que una decena de barritas, reconociendo con una sonrisa y moviendo la cabeza que era adicta a la toma de chocolate y café. También Álvaro, el actor, trajo un cojín que estaba en una silla y se lo puso debajo de la cabeza para que descansaran las vértebras cervicales.

Poco a poco Rocío se fue recuperando. Entonces se entabló un pequeño debate acerca del estrés, los nervios, el descanso nocturno, el Lorazepam, el café y el tabaco. El tiempo de espera al Sr. X, el entrevistador, se alargaba. Unos se entretenían con el móvil telefónico, mirando los correos y jugando con alguna aplicación. Otros paseaban de un punto a otro de la sala, tratando mantener el autocontrol. Rocío, ya recuperada, se puso a realizar algún ejercicio de yoga, ante la mirada burlona de sus compas. Volvió a entrar en la sala la Srta. Laguna, quien reiteró las disculpas por tan prolongada espera. Parece ser que don ARANIO Cifuentes, el psicólogo examinador, había tenido que ser llevado al hospital, tras el golpe que se había dado en el accidente de tráfico.  Añadió que, habiéndose puesto en contacto con la dirección del gabinete de psicólogos, habían decidido anular la cita grupal.  Y que, en los próximos días, se irían poniendo en contacto con los cinco candidatos. Rocío “estalló” indignada.

“¿Para este montaje nos han hecho venir? No hay derecho, esto es una informalidad. Debería haber una hoja de reclamaciones. Después de toda la tensión acumulada, ahora resulta que nos tenemos que ir a casa.” Aplicaba a su protesta, voces cada vez más sonoras. Ventura trataba de poner algo de calma a la tensa situación. “Ha sido un accidente inesperado y hay que saber asumirlo. Al menos hoy nos hemos conocido y entablado una enriquecedora amistad” Se le veía con muchas “tablas” para tratar de situaciones conflictivas. Camilo no decía apenas nada. Parecía como ausente de la situación. “Ya habrá otra oportunidad” pensaba en su intimidad. Por el contrario, Aura, como mujer de carácter, seguía la línea de Rocío, profería comentarios fuertes y descalificantes, por haberlos hecho esperar hora y media para nada. ¡Esto es una tomadura de pelo!

El actor Álvaro Riera parecía divertido, presenciando las respuestas de unos y otros frente al aplazamiento. Fue el primero que expresó su intención de irse. “Ya me llamarán, si quieren. Hoy juega el Barcelona y no me lo puedo perder”. De nuevo intervino Ventura, tratando de calmar los ánimos. Cristina Laguna, aseguraba que se hablaría con todos, en los próximos días. Rocío continuaba con su actitud explosiva, haciéndose líder de la situación. Sólo el más veterano, Ventura, aplicaba sensatez y paciencia. “No debemos perder los nervios. Nos harán de nuevo una entrevista personal. Y finalmente decidirán. El autocontrol es siempre un valor que hay que mantener”. La entrevista de esa tarde se había terminado sin realizarse. 

Efectivamente, el Sr. Aranio Cifuentes mantuvo, dos días después y a distintas horas, entrevistas con los optantes respectivos. 



El viernes de esa semana, Ventura Almensilla recibió una llamada de la Gerencia de la Vía Láctea para que se desplaza al gran establecimiento comercial. ¿Podía ser él quien había sido designado para tan “apetitoso” puesto de trabajo? Acudió de inmediato, con su compañera Marta, al gran comercio, en donde fue atendido por dos personas. Una de ellas, era el jefe de personal, don RAMIRO Albania. Pero para su asombro y desconcierto, estaba acompañado por una mujer bien uniformada y con una sonrisa cómplice en el rostro. Esa mujer era ¡Rocío Armilla! No se lo podía creer.

“Sr. Almensilla, ha sido Vd. designado para el puesto de jefe del Departamento de Cultura, librería, música y cine y también del área de difusión cultural, Creativital. Nuestra más sincera enhorabuena”. 

Cuando Ventura estrechó la mano de Rocío, seguía sin explicarse el “papel” de esta mujer, la tarde del lunes, en la sede del gabinete psicológico. 

“No te preocupes, compañero, yo era una “infiltrada” para analizar caracteres, comportamientos y respuestas, en una tarde de crispación y tensión provocada”. 

Esta corta historia nos reitera que no nos podemos fiar de las apariencias. En una entrevista laboral, siempre suelen aparecer “misterios” difíciles de comprender y aceptar. El autocontrol y dominio de la situación, ejercido por Ventura, fue decisivo en la elección final. Hoy es un profesional feliz, junto a su querida compañera Marta. - 

 

 

UNA ENTREVISTA

LABORAL CON 

SORPRESA

 

 

                            José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD

      Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga

Viernes 09 enero 2026

                                                                                                                                                                                                                  

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