HILARIO Almansa Cortés, 24, había finalizado el grado universitario de Ciencias de la información con un brillante expediente, para satisfacción propia y familiar. Gracias a una ayuda económica que recibió de una entidad bancaria para la promoción de postgraduados, pudo matricularse para la realización de un máster de periodismo en una de las más prestigiosas empresas periodísticas, con sede en la capital del Estado, que lideraba la publicación en soporte papel y también en las ediciones digitales.
Tras la finalización de su máster de aprendizaje, la dirección de la empresa le ofreció la posibilidad de integrarse en plantilla, con un contrato previo seis meses, junto a otro compañero que también había destacado por su capacidad de entrega en el trabajo diario de la institución mediática. Consideraban y valoraban su preparación, imaginación, capacidad de trabajo y esa iniciativa creativa que se tiene en el propio carácter.
El padre de Hilario, don PRUDENCIO, era un modesto trabajador de traslado y reparto de mercancías, vinculado a MERCAMADRID. Tanto él, como su esposa doña PURIFICACIÓN, se mostraban intensamente orgullosos de su único descendiente, que comenzaba a abrirse paso en el difícil, apasionante y competitivo mundo de la comunicación. Era una pequeña familia que desde siempre había mostrado su firmeza en los valores de honradez y trabajo. También compartía esa satisfacción su pareja desde los tiempos de instituto, DIANA que, con sus estudios de magisterio, había encontrado un puesto laboral de educadora en una escuela infantil, EL BOSQUE ENCANTADO, en el barrio de Vallecas madrileño. Disfrutaba como una niña cuidando a los niños pequeños.
¿Cómo era el carácter de este joven periodista? Sabía mezclar con acierto el impulso valiente de su juventud, con la necesaria templanza de la racionalidad. Un consejo que le repetían sus amigos y afectos era recordarle que estaba en un terreno social en el que tendría que medir muy bien las palabras (nunca mejor dicho), sus contactos y gestos con las características de la gran empresa donde iniciaba su historia laboral.
Cuando Hilario hablaba en la intimidad familiar y con Diana en sus paseos vespertinos, comentaba que uno de sus principios básicos, en el ejercicio de la profesión, sería defender siempre la verdad añadiendo, por supuesto, el trabajo investigativo de cada día con rigor y responsabilidad. Debido a la baja temporal de uno de los redactores, le encargaron que apoyara y aprendiera del compañero veterano que asistía a los plenos del ayuntamiento madrileño, elaborando la crónica correspondiente. En ocasiones el mismo componía las crónicas municipales, que seguían y gustaban a los lectores de este diario, LA NACIÓN, con una línea editorial liberal progresista.
No menos de un año después, la pareja de Hilario y Diana decidieron unir sus vidas ante el Registro Civil, para lo que dieron la entrada de un pequeño apartamento, de segunda o más manos, con un dormitorio, salón, cocina independiente y baño, situado a pocos metros de la línea 1 del metro de la capital. La hipoteca era gravosa, aunque asumible, uniendo sus dos sueldos y la ayuda, aunque pequeña, de sus dos familias. Pronto le encargaron una atractiva sección del dominical, para que cada semana entrevistara, con la agudeza que le caracterizaba, a una persona que destacara por su valores y proyección pública.
La mayoría las empresas suelen tener movimientos en su dirección y línea programática de acción, cambios que no pocas veces resultan difíciles de entender para el público lector o el ciudadano de a pie. Este importante y tradicional periódico nacional tomó la decisión de integrarse en un grupo mediático de prensa escrita, radiodifusión, editorial y cadenas de televisión por razones no explicadas, aunque se sospechaba que la cuestión financiera y la caída en las ventas de ejemplares en soporte papel tuvo bastante que ver. ¿Pudo también influir en este hecho el cambio de tendencia política en la opinión pública hacia posturas más conservadoras? Posiblemente. La fuerte competencia de los grupos mediáticos rivales genera estas fusiones o integraciones que buscan la recuperación en la aceptación popular por la unión de fuerzas sociales y capitales. Este gran bloque cultural tenía un marcado sentido “derechista”, a tenor de la tendencia que el mundo contempla y asume en la intención y opción social.
Una mañana el subdirector de la Nación, ONÉSIMO Cantalapiedra, con muchos años en su DNI, pero bien llevados, profesional que había combatido en muchas y diversas “trincheras” indicó a Hilario que pasara por su despacho, pues necesitaba hablar con él.
“Tome asiento, Almansa, y relájese, pues lleva más de un año con nosotros y formamos parte de una gran familia mediática. Aunque eres muy joven, ya desde la época del máster nos has ido demostrando tus grandes cualidades para el ejercicio de la profesión mediática. Ahora trabajas en información local y colaboras muy bien en EL DOMINICAL, con las interesantes y valiosas entrevistas que realizas. Vayamos ya al motivo nuclear de nuestra conversación.
Desde hace varias semanas formamos parte de un grupo muy poderoso de la comunicación multimedia. Te aclaro, por si aún no lo sabes, que hay un potente capital financiero internacional en este gran bloque de presión, yo lo llamaría mejor “de intervención”. Es obvio que todas las grandes empresas de la comunicación tienen “ideología”, aunque no lo expliciten en sus estatutos. Almansa, el mundo camina hacia un predominio de las concepciones y decisiones conservadoras. Son los aires cambiantes que mueven hoy día las hojas de las mentalidades colectivas.
Por lo que escribes y por la forma, muy buena, como lo haces, te percibo como un liberal de izquierda, ideología muy respetable, que cuadraba con el estilo tradicional de la Nación. Pero ahora, son otras las condiciones del grupo al que nos hemos vinculado. Tenemos que adoptar posturas más conservadoras, de derechas, con la necesaria habilidad y prudencia, pues no podemos perder la relación con nuestros tradicionales lectores. La mayoría de la plantilla lo ha entendido bien y ya están adaptando los materiales que elaboran en ese sentido. Sin embargo, observo que tu sigues, sin moverte un ápice, de tus vínculos ideológicos. Y esto debe cambiar. Esto ha de cambiar. Entiéndelo como un cordial y urgente imperativo”.
Hilario, aturdido y sofocado, tuvo que bajar unos minutos a la cafetería Sol en Callao, en donde pidió un café bien cargado que fue bebiendo, pausadamente, sin un solo grano de azúcar. Era muy fuerte lo que había tenido que escuchar en el despacho de Cantalapiedra. La muy “cordial reprimenda” que había recibido del subdirector ejecutivo del diario, con un subliminal “lo tomas o lo dejas” era muy difícil de digerir. Le estaban diciendo, con exquisito lenguaje periodístico, lo tomas o te vas. ¡Como podía traicionarse a sí mismo, pensando y actuando como le decían que hiciera! ¡Cómo iba a cambiar su forma natural de interpretar el mundo, en favor de esos poderes fácticos, interesados en sus egoísmos particulares, olvidándose de los colectivos más desfavorecidos! Cuando llegó a casa aquel medio día apenas quiso probar cuchara del suculento caldo de cocido que Diana le había preparado. Después de la muy frugal ingesta (sólo tomó una vitalista macedonia de frutas) se sentó con su querida pareja explicándole sobre la aventura, harto desagradable, de aquella mañana con Cantalapiedra.
Su compañera Diana lo escuchó con cariñosa atención. “Me parece inconcebible e indigno que quieran condicionar la mentalidad y el estilo periodístico de una persona, por sus intereses económicos firmados con ese núcleo conservador. Igual un día te obligan a no publicar una verdad que has investigado y suficientemente confrontado. Pero debes ser tú, Hilario, quien adoptes la decisión más conveniente. Ya tienes mi opinión. Estoy en tu línea de criterio. Tal vez pueda ayudarte hablar con tus padres, con los que según me cuentas siempre te has llevado bien”.
La reacción de don Prudencio las palabras y consideraciones de su hijo fue explosivamente visceral. “Vas a cometer una gravísima insensatez. Con los sacrificios que todos hemos hecho en tu formación, te estás planteando en tirar por la borda el importante puesto laboral que has conseguido. ¡Ya hubiera querido yo tener para mí una colocación como la que gozas ahora! Lo que tienes que hacer es obedecer a los jefes y pensar que te tienes que ganar el pan de cada día. No te compliques la vida, si hay que hacerles la rosca a los de derechas, pues se les hace. Tienes que ser responsable pues tienes una familia a tu cargo. Déjate de tonterías y ética profesional y sigue fielmente lo que tu empresa te mande. Así a final de cada mes recibirás el sobre que le dará para comer. No te vas a alimentar de los ideales caducos, cuando Diana y tu vayáis al Mercadona. Sé inteligente Hilario y olvídate de las sandeces éticas”.
Amanece cada día. Ha pasado un trimestre en el año desde estos hechos. HILARIO Almansa, tras variados intentos, ha encontrado un puesto estable de trabajo, en un diario online, posiblemente líder entre todas las publicaciones informática de la geografía española. Sr siente a gusto y apreciado por sus compañeros, con los que colabora en una publicación diaria liberal progresista, aunque muchos la llamarían de izquierda ideológica. Su unión con DIANA es cada día más intensa, pues ella fue la primera persona que lo apoyó en la importante decisión que hubo de tomar, abandonando un cómodo porvenir en un grupo de prensa de ideología plenamente conservadora en el apoyo de los poderosos. Ha sabido y podido recuperar la amistad con su padre, don AMBROSIO, gracias al buen hacer de su madre doña PURIFICACIÓN. En cuanto a ONÉSIMO Cantalapiedra, ha escalado el primer puesto en la dirección del diario La Nación. En su fuero interno sabe que ha perdido a un excelente profesional, pero en él priman otros intereses condicionados por “la marcha de los tiempos”. Hilario, ante un disyuntivo cruce de caminos trascendental en su caminar profesional y en su sentido de vida, supo tener la recia valentía de seguir fielmente los consejos de su conciencia y declinar las ambiciones materiales del corazón. Se siente anímicamente feliz por haber elegido el camino correcto que sus sensatos valores le dictaban. –
José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD
Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga
Viernes 16 octubre 2026
Dirección electrónica: jlcasadot@yahoo.es
Blog personal: http://www.jlcasadot.blogspot.com/


