viernes, 31 de julio de 2026

RESPUESTAS HUMANAS ANTE LA CRUELDAD DEL DESTINO

La pérdida de cualquier ser humano es una gran desgracia para el entorno familiar del difunto, situación que se agudiza cuando es una madre, joven, la que abandona inesperadamente este mundo. La familia, con muchos o pocos miembros, queda severamente desestabilizada, con un sufrimiento espacial para los hijos pequeños y adolescentes. La viudedad y la orfandad son situaciones muy complicadas para sobrellevar, para el padre que ha perdido a su mujer y para los niños que necesitan y carecen de su mamá. ES una acción del destino muy cruel para la vida de esos niños que ya no pueden tener el cobijo cariñoso de una madre, En este contexto, desarrollamos el siguiente relato. 

Familia de nivel medio, en la capital malacitana. EMILIO Soriano, diplomado en Ciencias Empresariales, trabaja como interventor en una entidad bancaria, en el barrio universitario de Teatinos. Alcanza los 42 años y hace diez contrajo matrimonio con su novia de juventud SONIA Villalba, que está titulada en un módulo profesional de Arte y Diseño Comercial. Esta bella mujer tiene dos años menos que su marido. Está contratada en unos importantes almacenes comerciales que tienen sede en la mayoría de las capitales del Estado. Su especialización preferente es el escaparatismo, compartiendo esta dedicación con el diseño artístico interior y exterior del gran establecimiento. El horario de trabajo lo centraliza preferentemente por las mañanas, cuando sus hijos están en el colegio. 

MARTINA, 8 años, cursa 3º de primaria, en el Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón. ALVARO, 5 años, cursa 3º de educación infantil, haciéndolo en el mismo centro privado y confesional que su hermana. Todo marchaba normal en esta feliz familia de nivel medio en lo sociológico para la rutina vital. Pero el destino no usa leyes de lógica, cordura y racionalidad en sus acciones. Una mañana, bien temprano, cuando Sonia cruzaba una calle a fin de llegar a la parada del bus 11 de la EMT, que iba a trasladarla a escasos metros de su centro de trabajo, un joven motorista que llegaba tarde a su cita laboral, tras una noche de celebración, deja sin vida sobre el asfalto a la joven escaparatista. Tampoco ella ha sido precavida al cruzar la calle, pues temía perder en bus de las 7:40. El inmenso drama subsiguiente para todos es dolorosamente comprensible.

De inmediato se puso en marcha un proceso de atención y ayuda: sanitarios, policías y juez de guardia. La entidad bancaria donde trabajaba Emilio contactó con un gabinete psicológico para que atendiera a su empleado y a sus dos hijos. Loa abuelos, tíos y primos se movilizaron de inmediato a fin de paliar, en lo posible, el terrible drama que estaba viviendo esta joven familia. El AMPA del colegio y la propia dirección del centro escolar garantizaron la educación de sus dos alumnos que habían quedado en la orfandad, hasta la finalización del bachillerato. Era una crueldad más de esta vida, con tantos absurdos sobrevenidos y preguntas sin respuesta. La dirección del banco concedió a Emilio dos días de teletrabajo en casa, para que pudiera atender mejor a sus hijos en estos muy difíciles momentos de orfandad. La solidaridad de unos u de otros era patente y necesaria, pero el cruel vacío y la soledad de una madre y esposa provocaba una situación insufrible que exigió tratamiento psicológico a los tres miembros de la familia Soriano Villalba. 

 

Y así fuero cayendo las hojas de los árboles y los vientos estacionales, hasta un año hacía del fatal accidente de Sonia. El psiquiatra Dr. ARCOS Benavides, Jaime, a lo largo de las sesiones de terapia que mantenía con Emilio cada quince días, fue introduciendo la idea en su paciente acerca de la conveniencia de ir pensando en rehacer su vida. Martina había cumplido los 9 años y Álvaro los seis. Eran niños pequeños todavía y la necesidad de una madre les era más que necesaria para su adecuado y equilibrado desarrollo. Había pasado una anualidad desde el trágico accidente. Paralelamente a la tarea médica del especialista, los familiares, amigos y compañeros de Emilio, con extremado tacto, lo invitaban a celebraciones y eventos sociales, en donde era factible ir conociendo a muchas personas, cuya relación podría ir conduciendo a una amistad más intensa. En cualquier momento podría surgir un “flechazo” que concordara caracteres, gustos y disponibilidad, para facilitar un emparejamiento al solitario Emilio. Cuando ese objetivo, por supuesto que difícil, se consiguiera habría que trabajar la forma de integrar a esa nueva madre en dos niños que no habían olvidado a la persona que los trajo a la vida. 

Emilio iba dejando pasar las semanas, agradeciendo los consejos y esfuerzos que recibía para que rehiciera su vida. Pero su objetivo principal era mantener su ánimo entero, evitando que sus dos hijos sufrieran en demasía la ausencia de su madre, (tarea complicada). Sin embargo, algunas noches se sentaba a pensar en el balcón de su domicilio y cuando los niños dormían. Era evidente que Álvaro y Martina necesitaban la ayuda, el consejo, el amor cariñoso de una madre, También se miraba a sí mismo, se veía aún joven, 43, la vida tenía que continuar. En su opinión era imposible sustituir el hueco de amor que había dejado la querida Sonia. Pero otros matrimonios, en similar y desgraciada situación lo habían intentado con resultados diversos. Él no era un chiquillo, y había que tener en cuenta el carácter, el físico, y la acomodación a una familia en la que había dos niños. Tal vez para él la situación no sería tan complicada, pero para Álvaro y Martina, ese cambio de persona que no era su madre genética, podría ser un duro golpe y de imprevisibles consecuencias. Cada noche llega a la misma conclusión. ¿Qué sería lo mejor? ¿Habría que dejar pasar más tiempo? ¿Pero cuánto? ¿Y por qué no hablar directa y serenamente con sus hijos y plantearles esa cuestión que tanto le abrumaba? En realidad, era el consejo que le había sugerido el Dr. Benavides, analizando ventajas e inconvenientes para llegar a la mejor solución. 

Fin de Semana en el parque de atracciones TIVOLI de Benalmádena. La primavera potencia el mejor ánimo. Tivolinos para padre e hijos y a probas la mayoría de los carricoches, Juego e ilusión. Y pizzería a la hora de cenar, Se atrevieron hasta en el Tokaido, la montaña rusa, y el Pasaje del Terror. Al final se decidieron por las hamburguesas, aunque compartieron una pizza como “acompañamiento. Cuando estaban en la fase suculenta de los helados, Emilio se “armó” de valor y siempre con la sonrisa en el rostro planteó a sus hijos esa decisión que le venía rondando por la cabeza desde hacía meses. 

“La mami seguro que nos está viendo desde el lugar que se encuentre y estará feliz de vernos felices con tanto jugar. También a ella le preguntaría, si pudiera. Vuestros compañeros del cole y amigos tienen la suerte de tener a su papá y a su mamá. Si yo buscara a una buena mujer que nos ayudara a seguir viviendo como las demás familias, ¿creéis que sería bueno para los tres? Incluso sería posible que pudierais tener otro hermanito. Sólo quiero conocer vuestra reacción a. esta posibilidad”. 

Después de unos segundos en silencio, fue Martina la que se decidió a intervenir. ¿Y qué mamá sería?  ¿Tú ya la conoces? “Si fuerais mayores de edad, ya sabéis mayores de 18 años, yp actuaria con más libertad. Desde luego que os pediría opinión, pero sería yo quien decidiera. Ahora sois pequeños. Deseo haceros el bien. No buscaría una compañera si con ello supiera que ibais a sufrir”. Álvaro no abrió la boca en este complicado tema que su padre había propuesto, mientras que Martina, con sus 9 años manifestó finalmente “me lo tengo que pensar despacito, papá”. 


Las historias suelen ser muy largas y es bueno pasar rápidamente unas cuantas páginas, en beneficio de la rapidez, respetando el tiempo del lector. 

ANA Coslada, 35, compañera de trabajo de Emilio, pero en otra sucursal, vive separada de su marido que decidió formar otra familia ante un imprevisto embarazo. Tuvo una niña, de nombre ALINA, que en la actualidad alcanza los 8 años. Los dos compañeros de banca intimaron en una celebración de Navidad, con una comida de hermandad.  Después de un corto noviazgo, recíprocamente necesitado, tomaron la decisión de irse a vivir juntos a la vivienda de Emilio, que poseía 4 dormitorios. 

Ana y Emilio piensan que con un poco de tiempo y la mejor voluntad por parte de todos, la relación de sus tres hijos se irá haciendo más natural. Alina cambió de colegio y fue matriculada el curso siguiente en las Esclavas del sagrado Corazón. Las dos niñas se llevan bien, sólo se diferencian en unos meses de edad. Álvaro es más problemático. Es el que más piensa en su mamá y teme que Alina lo esté separando de Martina. Los padres tienen que actuar con especial tacto sobre Álvaro. Piensan que con mucho amor y cariño su hijo avanzará en la integración. Cada noche Martina habla con su madre, donde quiera que esté. Y cada mañana Álvaro recibe un pequeño consejo de su madre, transmitido a través de las tiernas palabras de su hermana. Alina recuerda, en los huecos de la soledad, aquellos buenos momentos que su padre genético y ella sabían imaginar y disfrutar. Cuando Ana estás unida a su esposo haciendo el amor, no se le oculta que Emilio en el fulgor de la emoción estará pensando en Sonia, imaginando lo que pudo ser y no lo es. 

Mientras los super dioses de la perfección, que controlan los destinos de todos los seres, reposan y dormitan plácidamente en los celestiales paraísos olímpicos de la inmensidad, irreales desde luego para la racionalidad, y que el miedo y la debilidad humana tiende a dibujar, estos pobres seres terrenales han de remendar el dolor de esos crueles zurcidos que la divinal omnipotencia no cesa absurdamente de crear.  - 



 

 

 

 

           José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD

      Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga

Viernes 31 Julio 2026       

                                                 Dirección electrónica: jlcasadot@yahoo.es            

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viernes, 24 de julio de 2026

PÁGINAS EN BLANCO PARA LA CREATIVIDAD


Toda empresa es creada con el innegociable objetivo de generar beneficios. Es una afirmación difícil de refutar. Cierto es que puede haber colectivos empresariales privados que se planteen algunos objetivos benéficos, asistenciales o culturales, para el bien de la comunidad (además pueden desgravar con ello en la tributación). Pero, en general, si una empresa, sea cual sea su naturaleza, no consigue ganancias, no podrá seguir funcionando ad infinitum.  Los “números rojos” y los “impagados” llevarán a la quiebra y probablemente al cierre. Puede haber momentos favorables que incidan en los beneficios, pero en caso contrario el cambio de dirección y estrategia debe ser inexcusable, inmediato. 

Un grupo editorial, MERCURIO, tiene su central decisoria en Barcelona, extendiendo su influencia con una sucursal en Madrid (también las tuvieron en Sevilla y Valencia, las cuales fueron cerradas para economizar gastos). A finales de la anterior centuria gozó de momentos de esplendor empresarial, logrando situar como Best Sellers a determinados títulos y autores en el formato de libros de bolsillos. Pero con la llegada del nuevo siglo, comenzó a sufrir con intensidad la dura competencia de los elementos informáticos y de las actividades culturales programadas casi a diario por instituciones públicas y privadas. La editorial se avino a introducirse en el mundo informático, con los e-books para leer en pantalla. Pero los resultados no fueron tan sustanciales como para poder relanzar el negocio, Mantuvieron cierto “oxígeno” con el mercado escolar y los libros para jugar y aprender en los períodos vacacionales.  

El propietario fundador de la editorial fue RUBÉN de la Riva, que también ejercía como profesor colaborador en la Facultad de Filosofía y Letras de la capital catalana. Tras la jubilación, tomó el mando su hijo RAIMUNDO, quien tenía dos importantes colaboradores: MARIAN Abenza y su pareja CLAUDIORabanilla, los tres dedicados íntegramente al mantenimiento y desarrollo de la empresa cultural, en tiempos difíciles para la venta de libros. Su máxima o lema profesional era Leer y escribir como empatía, como camino juicioso hacia la comunicación y la vida. Los tres profesionales buscaban nuevas y valientes ideas para relanzar el amor y la necesidad por la lectura. 

Una antigua imprenta, con gran tradición en Cataluña, dirigida por CELSO, el heredero del fundador don REMIGIO Sanabria, se encargaba de la impresión de los trabajos y publicaciones, que se caracterizaban por ser ediciones con las páginas siempre bien encuadernadas y cosidas. Nunca aceptaban editar libros con las páginas pegadas al lomo del volumen, ya que este tipo de publicación desvirtuaba la conservación bibliográfica y la comodidad para la lectura. Eran ediciones primorosamente confeccionadas, en tapa dura o blanda, con ese mágico aroma a celulosa regada de tinta e historias, para el intercambio imaginativo entre el escritor y el lector. Las narrativas suelen ser “traviesas”, inesperadas y tantas veces fascinantes, que acceden a nuestra mente por la influencia de los “dioses” que organizan a su antojo el universo de las estrellas.


Cada miércoles los tres componentes fijos de la editorial (a veces con la colaboración de escritores y contratados administrativos) se reunían para analizar la difusión y venta de sus publicaciones, dedicando un tiempo importante de la sesión a la propuesta de autores para publicación de sus trabajos y a nuevas ideas para fomentar la venta de ejemplares. 

RAIMUNDO renovó la vieja idea de convocar un concurso de relatos. Con aquéllos de mejor calidad, formarían un ejemplar para su edición de tapa dura y bolsillo, bajo el título “Historias para antes del sueño”, narrativas que estarían enfocadas para personas o lectores mayores de edad, en cuanto a los temas tratados. Los relatos presentados a concurso tendrían una extensión que no superarían las 2000 palabras ni bajarían de las 750. Los tres primeros premios, por votación de los lectores, podría consistir en el regalo de un lote de libros del fondo editorial. 

MARIAN centró su objetivo en la traducción de obras extranjeras, abonando los derechos correspondientes. Marian por vínculos familiares era experta en idiomas y ya había traducido del inglés un par de obras. Pensaba en libros interesantes, de autores en el camino de la fama, que podían ser bien acogidos en el mercado bibliográfico. El género literario de la novela era muy bien recibido por los lectores españoles. También los ensayos filosóficos. Y, de manera especial, esas obras inéditas no traducidas de autores que se citaban en las crónicas pero que aún no habían llegado al gran público lector. 

La propuesta un tanto insólita, fascinante y educativa fue planteada por CLAUDIO Rabanilla. Explicó que su origen se había gestado en un grato sueño relacionado con el mundo editorial, recordando tiempos de adolescencia, que tuvo después de una intensa tarde noche de fiesta. Cuando resumió un primer flash informativo de lo que su mente barruntaba, sus compañeros de mesa se quedaron expectantes, interesados e ilusionados. 

“Mi idea es publicar un libro en rústica, que se pondría a la venta con unas 100 páginas en blanco. Se editaría en la imprenta de Celso Sanabria, con las hojas fasciculadas y cosidas. El precio de venta sólo sería el coste del papel utilizado y el pago de imprenta, unos 5 euros. En la portada de este singular librito, una foto motivadora que compartiría vegetación y orografía natural con una “pastilla hídrica” que sería una acumulación lacustre. Sobreimpreso un título, sin duda atrayente: 

HISTORIAS QUE ME CONTARON MIS PADRES

Una vez que los lectores/escritores rellenaran las 100 o menos páginas “inmaculadas” o en blanco de “su libro,” aquéllos que lo deseasen, enviarían ese volumen manuscrito a la dirección de la editorial Mercurio. La empresa editorial valoraría el contenido del texto y en un plazo prudencial haría una publicación en tapas duras y también en formato bolsillo, en donde irían impresos los diez mejores libros según el equipo técnico de analistas. Esta importante publicación colectiva de diez autores “no profesionales” tendría una notable tirada en su primera edición. Los derechos a percibir por las ventas para los autores serían del 30 % para esta primera edición, porcentaje que se iría incrementando en sucesivas ediciones.” 

Raimundo y Marian, así como los operarios técnicos quedaron muy. gratamente impresionados con esta genial idea de su compañero, a fin de fomentar la creatividad literaria de la ciudadanía. Los beneficios serían importantes para todos los “implicados” en esta noble tarea. Aquellos lectores a los que desde siempre les habría gustado escribir, pero que no se atrevían a hacerlo, ahora tendrían una lúdica y sentimental motivación para emprender la interesante aventura de la creatividad a través de las palabras y los contenidos correspondientes. Los autores elegidos tendrían su libro en colaboración publicado, con los incentivos afectivos, económicos y sociales que aquellas antiguas historias narradas por sus padres ahora verían la luz. El resto de los participantes tendría la alegría de tener su libro “manuscrito”, con ese valor que con el tiempo adquieren todos los esfuerzos realizados con generosidad e ilusión. La propia editorial Mercurio habría fomentado el placer vital de la lectura, el creativo arte de escribir y la necesaria venta de ejemplares, a causa de la iniciativa y la generosidad de muchos escritores noveles, que ahora tendrían su primera publicación, con el ISBN correspondiente.


La genialidad de Claudio, con su librito “en blanco” tuvo un éxito sin precedentes. No pocos lectores, ante la curiosidad y dificultad del reto, vistieron con palabras, ideas e historias, esas páginas inmaculadas que la editorial les ofrecía por muy escaso coste. Al paso de los meses y los días, salió a la luz de las inteligencias ese volumen mágico con las HISTORIAS QUE ME CONTARON MIS PADRES. Diez prometedores autores tuvieron la suerte, no exenta de merecimiento y esfuerzo, de ver impresas sus narraciones que ahora podrían compartir con los demás. Las tradiciones y cuentos de todos los tiempos tomaban vida en esas páginas, primero manuscritas, que ahora ornaban con luces de esperanza los estantes y escaparates de las librerías, templos para el culto de un mundo diferente, con hermosos valores para la convivencia. –

 

PÁGINAS EN BLANCO 

PARA LA CREATIVIDAD

 

 

 

 

 

 

 

 

           José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD

      Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga

Viernes 24 Julio 2026       

                                                 Dirección electrónica: jlcasadot@yahoo.es            

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viernes, 17 de julio de 2026

LA SORPRENDENTE EXPRESIVIDAD DE UN PELUQUERO.

Hay profesiones que parecen exigir, en aquellos que la practican, una capacidad especial para el buen uso de la palabra. Resulta evidente que el escritor, el conferenciante, el agente de seguros, el profesor, el sacerdote, el miembro de la clase política, el vendedor de enciclopedias, el locutor de radio o televisión, el presentador de eventos, el periodista, etc. son profesionales que han de poseer y cultivar la destreza necesaria para el mejor uso de la fluidez expresiva. Hay que asumir que no todos poseemos la misma capacidad para hablar o escribir “bien” pero hay actividades en las que la expresión oral o escrita ha de ser intensa y cualitativamente imprescindible. En este contexto se inserta el curioso argumento que vamos a narrar esta semana. 

Una cadena privada de radiodifusión nacional, RADIO AMISTAD, tenía un director llamado DÁMASO Ballina. Este profesional de las ondas poseía una cierta “fama” de ser extremadamente exigente, con el trabajo que realizaban los locutores de la emisora y, de forma específica, con su calidad expresiva en la dicción de las palabras, buscando que éstas fuesen atrayentes para los radioyentes que siguieran la programación.  

Ballina hacia semanas que tenía en mente un proyecto radiofónico, en forma de programa diario nocturno, que comenzaría a emitirse sobre las dos de la madrugada. Durante cuatro horas acompañaría a los muchos noctámbulos que suelen estar despiertos a esas horas “de las brujas”, para animarlos a que sobrellevaran su insomnio o su trabajo (seguridad, sanidad, panaderías, opositores centrados en el estudio…) evitando que se sintieran solos durante esas horas serenas en que la mayoría duerme. El afán por rellenar esta franja horaria obedecía además a que sobre la 1 o 1:30 h finalizaban los espacios deportivos y a las seis las más importantes cadenas radiofónicas comenzaban los informativos del día. El título provisional que tenía previsto para el programa sería algo así como SOÑAR DESPIERTOS

En ese programa no faltaría la música romántica, tranquila, serena. También habría llamadas de los oyentes para entrar en antena, con diálogos sosegados y comentarios sobre temas culturales (cine, teatro, libros, música, anécdotas, consultas) evitando en lo posible las cuestiones políticas. El apartado de películas visionadas y libros leídos tendría una importante dedicación.

Pero faltaba lo más importante: el “conductor “del programa. Ballina pensaba que tendría que ser un locutor dinámico, imaginativo, motivador. Sobre todo, habría de tener una voz “aterciopelada”, dulce paternal, amistosa, sugerente, con un timbre de voz que acompañara y “susurrara”. Sería como el amigo fraternal de la “nocturnidad”. En este sentido fue analizando el equipo de locutores de que disponía en plantilla. Dacio, Mara, Ondina, África, Nazario… En general conocía que no estaban por la labor de sacrificar las horas de sueño por la noche, ya que tenían familia, niños. Sobre todo, tenía que ser un locutor de continuidad nocturna. Al margen de esta falta de disponibilidad horaria, tampoco encontraba en ellos la voz adecuada para esas horas glamourosas y suntuosas de la madrugada. Unos y otros estaban especializados en el deporte, en la información local, en programas temáticos como el flamenco o la cesta de la compra, la música clásica, o la literatura y el cine, etc. 

En esas diatribas se encontraba, cuando una tarde decidió ir a la peluquería para arreglarse y tratarse el pelo, pues tenía un problema severo de generación de caspa en su cuero cabelludo. Mientras el dueño del establecimiento “EL BUEN CORTE” TOMÁS Berlanga trabajaba sobre su cabeza, la atención acústica quedó centrada en uno de los peluqueros ayudantes, CARMELO Alvarado, quien no paraba de hablar con un cliente, mientras trabajaba con su tijera y peine. La voz de ese joven (estaría en la veintena avanzada) lo maravilló sobremanera. Era una voz varonil, pero revestida de suavidad, “aterciopelada”, dulzura, de aquel que sabe transmitir motivando la atención y el respeto del interlocutor u oyente. Este operario del corte de pelo y afeitado poseía sencillamente una voz prodigiosa. Era un deleite escuchar sus comentarios y opiniones sobre temas populares de actualidad o incluso sobre cuestiones en las que demostraba su afición a la lectura. 

Una vez que Tomás, el dueño de la barbería, terminó su trabajo con la cabeza de Ballina, éste abonó el precio tarifado con la correspondiente propina, que siempre es un hábito conveniente y usual en este tipo de servicio artesanal. Entonces se dirigió hacia el joven Carmelo, explicándole que era el director de una emisora de radio y que en los minutos que había estado escuchándole le había gustado y maravillado la tonalidad, expresividad y dulzura de su voz. “¿Le interesaría que se le hiciera una prueba en los estudios de la emisora? Podrías llegar a ser un muy cualificado locutor de radiodifusión” El joven operario estaba un tanto abrumado y sonreía sin saber qué decir. Ballina le dejó su tarjeta de visita, con un par de números de teléfono, para que lo llamara si se mostrara interesado para concertar una cita. 

El sábado por la tarde, a las 18:00, Dámaso y Carmelo (no tenía que ir a trabajar, pues la peluquería cerraba) se hallaban sentados frente a frente, en uno de los locutorios de la popular emisora. ¿Pero quién era el peluquero Carmelo Alvarado? Tras cursar la enseñanza obligatoria, a los catorce años renunció a continuar los estudios de bachillerato. El profesor de Tecnología en el Instituto donde estudiaba le aconsejó (había sido su profesor tutor) que iniciara con valentía el camino de la formación profesional. Siguió su razonada recomendación, matriculándose en dos módulos del ciclo medio de la FP. Uno de ellos era un módulo de declamación, ya que era muy aficionado a las artes escénicas y comprendía que un actor tenía que hablar muy bien, si quería dedicarse a la interpretación. El otro módulo que compartió era el de peluquería, pues en su fuero interno pensaba que era una profesión que no le desagradaba y era también creativa, pudiendo vivir dignamente con este trabajo. Aplicando un esfuerzo que sorprendió a sus familiares, en tres años consiguió ambas titulaciones. Todos estos detalles “biográficos” se los expuso a su interlocutor, a fin de justificar su interés por trabajar en la radiodifusión.

Ballina y Alvarado hablaron y hablaron por especio de unos 45 minutos. El director de Radio Amistad le dio una detallada información acerca del programa nocturno que se disponía iniciar a partir del 1 de septiembre. Antes de levantar la entrevista, Carmelo se prestó a que le hicieran algunas pruebas de dicción, que dieron unos buenos resultados para ejercer ante el micrófono. 

En la actualidad, Carmelo Alvarado, 29, desarrolla una doble profesión. Lunes y martes trabaja por las tardes unas horas en la peluquería El Buen Corte. No quiere perder ese vínculo laboral que, además de mantenerle económicamente durante unos años, le permite combatir el estrés aplicando “creatividad”. Por las noches, comienza su programa SOÑAR Y HABLAR BAJO LAS ESTRELLAS, a las dos en punto de la madrugada. Permanece ante el micrófono hasta las seis, cuando comienzan los informativos del día. Está asesorado por un equipo de guionistas, que le generan una serie de temas y fundamentos musicales idóneos para la hora de emisión. 

El programa, a pesar del horario nocturno, tiene una amplia y consolidada audiencia. Hay muchos ciudadanos que asumen un horario especial (mientras otros duermen) para desarrollar su necesaria y eficaz labor. La compañía de las fraternales ondas radiofónicas en una valiosa ayuda para cumplir con el servicio público que desarrollan cada una de las noches. No sólo enfermeros, policías y panaderos dialogan con Carmelo a través de las ondas, sino que por el programa “piden audiencia” ciudadanos adictos a la droga o a las compras compulsivas y avaros de la acumulación, estudiantes y opositores ante los objetivos de la superación, “cornudos” y engañadas en el teatro de la relación, triunfadores y fracasados en la selva de la “civilización, clérigos sin vocación y artistas de la creatividad, farsantes y posesos de la soledad, creyentes y agnósticos en la conciencia de la religión, jóvenes optimistas en el camino a recorrer y ancianos aburridos de la tradición, penados en las prisiones y los insatisfechos por su patológica ambición monetaria, enfermos esperanzados en la curación y trileros mágicos de la confusión, actores de la vida e ilusionistas en el escenario del amor. 


Con el paso exitoso del tiempo, Carmelo Alvarado tuvo que dejar esas dos tardes de las tijeras afiladas, la brocha enjabonada, la cuchilla y el fijador. Llegaron reconocimientos, como el Ondas de la SER e incluso las ofertas tentadoras de la atractiva televisión. “No solo es lo bien que habla este locutor, sino la convicción que consigue con la suavidad de su voz”. Las casualidades de la vida habían generado a un valioso locutor, que cada noche desarrollaba su tertulia con un mundo desorientado necesitado de terapia y comunicación. Sin fanatismos, sectarismos o analfabetos de la razón, sólo con la franqueza del diálogo y esas notas musicales que ensalzan y motivan al corazón. - 

 

 

LA SORPRENDENTE EXPRESIVIDAD DE UN PELUQUERO

 

 

 

 

 

           José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD

      Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga

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viernes, 10 de julio de 2026

CUANDO EL DESTINO NOS ALCANZA

El género humano puede hacer amistades en los momentos y lugares más diversos e insospechados:  jardines, cursos académicos, esperando al autobús, viajes turísticos, celebraciones de cualquier signo, centros comerciales, clubs de lectura y así un largo etc. Lo importante es la actitud de las personas para “abrir” sus privacidades, compartir el tiempo, las palabras y las ideas, con la mejor y generosa actitud relacional. Obviamente, las circunstancias “ambientales” y la naturaleza de las personas son elementos diferenciales en cualquier tipo de amistad. Vayamos ya a la historia de nuestro relato, que se generó en un ámbito hospitalario. 

En los centros sanitarios públicos, las habitaciones que utilizan los pacientes son mayoritariamente compartidas. Por el contrario, en la sanidad privada es frecuente que a cada enfermo internado se le asigne una habitación individual durante su estancia. Como ocurre en la vida, uno u otro sistema tiene sus ventajas e inconvenientes. Lo que se gana en privacidad e intimidad se pierde en convivencia relacional. El problema de espacio en el centro médico también condiciona cualquier decisión al respecto. 

HOSPITAL UNIVERSITARIO VIRGEN DE LAS NIEVES, en Granada capital, vinculado al Servicio Andaluz de Salud. Séptima y última planta, sección de gerontología. Dos pacientes femeninas, ambas de avanzada edad, comparten la habitación 705. Se han incorporado al centro sanitario el mismo el mismo día, lunes 6 de julio, pero a diferente hora. 

La primera paciente que fue instalada en gran hospital público del SAS, a media mañana, se llama LAURA, 81años. Es natural de Granada. Tiene unos parientes lejanos de los que apenas tiene noticias. Vivía sola, en un pequeño piso de un bloque antiguo de seis viviendas, en el popular barrio del Albaycín. Durante su larga etapa laboral ha trabajado como modista, en un gran taller de ropa que elaboraba y arreglaba prendas de vestir, sirviendo a tiendas de ropa y al gran comercio de El Corte Inglés, de la Carrera de la Virgen. Los motivos de su desplazamiento a los servicios de urgencia del hospital se debían a diversos fallos multiorgánicos. Una vecina se puso en contacto con el 061 que trasladó de inmediato en ambulancia a esta mujer, que llevaba varios días sin salir de su domicilio. Soltera, de estado civil.

A media tarde, la segunda cama hospitalaria fue ocupada por otra mujer, septuagenaria, CECILIA, quien durante su vida laboral había ejercido como maestra de niños de formación primaria. Residente en el barrio del Zaidín, tras jubilarse a los 60, su gran ilusión era disfrutar del amplio tiempo de que iba a disponer. Tampoco había contraído matrimonio. Familiarmente tenía una buena relación con una sobrina, que residía en la cercana localidad de Santa Fe de los RR CC. Pero esta joven, titulada en Historia del Arte, que trabajaba en un taller de restauración de cuadros y obras de arte, a los 42 se enamoró de un noruego especialista en subastas de objetos artísticos. Su traslado a Oslo con la pareja afectiva incrementó la cruda soledad de Cecilia, situación que se agudizaba en estos tiempos de jubilación. Hacía tres años, con 75, en una revisión médica se le descubrió un severo y crítico problema: ELA. Esclerosis lateral amiotrófica. Un principio de acción neurodegenerativa, que paulatinamente iba limitando sus capacidades motrices. Las neuronas enfermas provocaban que el sistema nervioso no pudiera seguir enviando “mensajes” a los músculos voluntarios. La parálisis muscular iba lamentablemente en progreso. 

Las dos señoras, tras la recíproca presentación, se sintieron agraciadas de poder establecer una comunicación inmediata, que paliara esa soledad que venían soportando junto al peso ingrato de sus enfermedades. Para ellas era emocionante poder compartir habitación, pues ambas deseaban expresar y comunicar lo que sentían conociendo la realidad de su compañera enferma. Esa primera noche conciliaron el sueño con la ilusión que el destino había querido depararles, para sobrellevar la estancia en un recinto hospitalario. Pensaban que iban a tener tiempo abundante para irse conociendo, compartiendo lo mucho que tenían que decirse. 

Así fueron pasando los días y las horas, mientras ellas hablaban desde las dos camas. La cortina de separación había sido recogida, pues deseaban y necesitaban verse, a fin de aliviar esos acres momentos de tratamiento y dolor que la naturaleza les enviaba, sin que supieran cómo ni por qué. La amistad y la intimidad entre Laura y Cecilia fue en aumento. Las dos enfermas se esforzaban en no perder la conciencia, a fin de poder verse, intercambiar cualquier chascarrillo, reír, sonreír y a veces, incluso soportar algunas lágrimas traviesas que buscaban los surcos del rostro para acomodar su fluidez. 

Una mañana festiva de julio, después de tomar el desayuno, las dos pacientes se sentían más animadas y comunicativas. Con la ayuda de las enfermeras abandonaron las camas y prefirieron sentarse juntas en dos sillones ortopédicos. Fue Laura quien, mirando serenamente a los ojos de su compañera de cuarto, expresó unas “solemnes” palabras. 

“Qué pena, mi buena amiga, que el destino no nos haya proporcionado la oportunidad de conocernos mucho antes, incluso años, aunque las dos hayamos vivido en esta bella ciudad, llena de jardines y monumentos para la Historia. Yo he asumido la soltería porque no he encontrado a una mujer que me quisiera, para darle todo mi cariño, amor y ayuda sin límites. En estas dos semanas que llevamos internadas, a pesar de nuestra avanzada edad te siento como mi otro yo. Me ilusionaría que el tiempo que nos quede de vida, estuviéramos juntas. Querría estar siempre cerca de ti”. 

Cecilia, al escuchar esta fascinante declaración de amor, rompió a llorar emocionada.

“Querida Laura, he pasado toda mi vida ocultando las verdaderas necesidades de mi sexualidad. ¿Por qué lo hice?  tal vez por miedo, por indecisión, por cobardía. Y hoy me encuentro a un ser verdaderamente bueno y maravilloso que abre su corazón y me dice: yo soy, tú eres, nos necesitamos. Nunca nos separaremos. El tiempo que la vida nos dé, caminaremos juntas por la alegría y nos apoyaremos en nuestras dolencias y adversidades. El destino no logrará distanciarnos por más que se empeñe. Siento este día como uno de los más felices de mi existencia”. 

Entonces juntaron sus manos y las entrelazaron como prueba y propósito de su unión inseparable. 

Otra tarde, cuando trataban de paliar y soportar las consecuencias dolorosas de su de su deterioro orgánico, fue Cecilia, la antigua maestra quien le hizo una pregunta trascendente a su fraternal amor: “Laura ¿qué crees que vendrá después de -este martirio-cuando el fin nos alcance? Tras unos largos y silenciosos segundos, su compañera le dijo: “Cecilia, pienso que entraremos en un sueño muy largo, para no despertar. Ya no sentiremos molestias, dolores, angustias, necesidad de medicinas ni pruebas, “pasaremos” de los engaños, ambiciones o maldades. Habremos dejado de sufrir. Ese sueño en la oscuridad mental nos atrapará y nos desintegraremos plácidamente en la inmensidad espacial. Aquí quedará nuestro cuerpo, que también se convertirá, lentamente o con la velocidad del fuego, en polvo, tierra, para la fertilidad de la naturaleza. 

“Yo también pienso como tú, Laura. Durante unas fases de mi vida, cuando era pequeña o cuando ejercía la profesión (tuve que impartir materias diversas, incluso la religión) creí tener esa fe invisible que, en realidad mi cerebro, una y otra vez, no aceptaba, encargándose de llevarme a la realidad. Cuando hay tantas e importantes preguntas sin respuestas, comprobando y sufriendo las barbaridades que el mundo nos genera, como genocidios, matanzas indiscriminadas, guerras absurdas, catástrofes naturales, enfermedades muy dolorosas que afectan incluso a niños y jóvenes, niños con pocos años que pierden a sus madres, todo ello me ha hecho replantearme mis creencias con respecto a la cultura religiosa con la que se nos ha adoctrinado. La incredulidad sí es convincente y racional para mi persona. Y ese es mi problema: la falta de explicación racional alguna para tener que soportar tanto dolor absurdo e injusto que tenemos aquí en la Tierra. ¡Como puede una divinidad, ese dios todopoderoso y providencial permitir tantas crueldades, durísimas desgracias a diario sobre personas inocentes y honradas! Para mí la muerte es la ansiada liberación de un mundo injusto, absurdo y cruel, en donde la maldad y la violencia física y psicológica reina y avanza sin control e impunidad”.

Las hojas del almanaque continuaban su repetido fluir. Días, horas y minutos. En una fase ya previsiblemente terminal de sus vidas, solicitaron hablar con el director del recinto sanitario, Dr. Fernando Albariza. Cecilia fue la protagonista de una excepcional petición. 

“Doctor, el tiempo se nos acaba. Presentimos cada vez más cerca nuestro destino. Laura y yo hemos encontrado por suerte una intensa amistad y fraternidad vincular, que nos ha faltado en el extenso periplo de nuestro recorrido vital. Nos gustaría emprender el camino hacia la inmensidad cósmica juntas. Hemos decidido unirnos en matrimonio ante de que perdamos el control de nuestras conciencias.”

Un notario del ilustre colegio de Granada certificó la unión matrimonial de las dos señoras, en una sencilla ceremonia a la que asistió el director del Hospital y la jefa de enfermería. El conservatorio superior de música, previo aviso, envió un joven cuarteto de cámara para que interpretara tres piezas clásicas breves como colofón a la entrañable unión de dos mujeres que encontraron el amor al final del camino. La cocina del hospital tuvo el detalle de preparar una preciosa tarta, blanca como la pureza de la nieve y roja como los latidos del corazón. Pacientes con autonomía de desplazamiento y personal del centro sanitarios disfrutaron de una sencilla y grata merienda en honor de dos seres contrayentes en la amistad, la necesidad y el amor: Cecilia y Laura.

Septiembre y la llegada del otoño abrieron el camino para ese ignoto viaje de Laura hacia la inmensidad cósmica, como ella había bien imaginado, libre de cargas y pesares dolorosos, que aquí quedaban en su cuerpo inerte. Quiso el destino que sólo tres días después siguiera el mismo camino Cecilia. Muchos dicen que no fue el ELA el motivo de su despedida terrenal, sino la búsqueda fascinante de su amor postrero por los espacios invisibles para la opacidad humana. Fernando Albariza fue el encargado de entregar al viento, desde la plástica monumental irrepetible del MIRADOR DE SAN NICOLÁS, en el barrio del Albaycin, las cenizas terrenales de dos admirables mujeres CECILIA LAURA vinculadas in aeternum por el amor.  -

 

 

CUANDO EL DESTINO

NOS ALCANZA

 

 

 

 

 

 

          José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD

      Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga

Viernes 10 julio∫ 2026       

                                                 Dirección electrónica: jlcasadot@yahoo.es            

Blog personal: http://www.jlcasadot.blogspot.com/





viernes, 3 de julio de 2026

FIESTAS INSÓLITAS PARA LA INCREDULIDAD.

A medida que vamos sumando años, no sólo en el DNI, sino también en nuestra estructura orgánica, incrementamos al tiempo conocimientos y vivencias acerca de este mundo en el que hemos sido insertos sin pedirnos permiso alguno. Muchas veces tenemos la tentación de creer en esa frase que dice “todo está ya inventado, queda poco por descubrir” (como no sea el camino hacia la inmortalidad). Pero la experiencia y el razonamiento nos hace reconocer que el género humano es tan complicado e imprevisible, que en el momento más inesperado vamos a conocer nuevos logros, descubrimientos y ocurrencias fascinantes que despertarán nuestro interés, interpretación y justa valoración. Esas novedades que otros generan despertarán nuestra admiración, alegría, pesar, esperanza, desánimo y también, la lúdica comicidad. Vayamos pues a la historia burlona que nos transmite el relato de esta semana. 

BEATRIZ Almansa, 38, graduada en Literatura Contemporánea, escritora de novelas con varios premios obtenidos en certámenes literarios de nivel medio, goza de una positiva aceptación entre los aficionados a la lectura, según constata la editorial Junco que publica sus obras. Lleva casada cinco años con CELESTINO Erice, 43, propietario de una agencia inmobiliaria, que opera en la provincia de Málaga, por toda la línea de costa desde Maro hasta Manilva.

Este agente inmobiliario llegó al matrimonio con Beatriz tras el divorcio de un amor de juventud, MINERVA Alcaraz, con la que convivió casi una década. Sus repetidas infidelidades impulsaron a la joven profesora auxiliar de la UMA, en el departamento de Biología, a tomar la decisión de “mandarlo a tomar viento” a pesar de que Celestino era un hombre que manejaba la tarjeta bancaria con gran alegría e irresponsabilidad. Erice solía presumir, cuando vendía una propiedad inmobiliaria (no me interesan los pisos para pobres) que los compradores pagaban por encima de los 400.000 euros y que sus ganancias nunca bajaban del 30% de la transacción. “Puedo estar sin trabajar varios meses sin problemas” frase arrogante que desarmaba a sus interlocutores. Realmente este hábil gestor del “ladrillo” gozaba de buena presencia, con un don preclaro de la palabra, don de gentes, intuición para “oler” donde podía sacar una buena “tajada”, especialmente entre los clientes extranjeros. También era muy teatrero, pues había estudiado en sus años juveniles artes escénicas, técnica que ahora aplicaba con agudeza e intuición, “engatusando” como una araña que teje su lienzo con hilos de proteínas, las espidroínas, especialmente a la gente con sobrada liquidez económica. 

Como ocurre en tantos matrimonios, al paso de los meses y los días, el vigor y la ilusión atractiva se va desvaneciendo. La sexualidad rutinaria va como perdiendo encanto, fuerza y necesidad. Beatriz y Celestino eran dos caracteres diferentes y su convivencia fue generando diferencias, en principio banales, pero que con el paso del tiempo se convertían en discusiones llegando al carácter de auténticas “peleas. Se enfrentaban dos egos muy personales. Ella recibía plácemes y reconocimientos, por su acertada e interesante creatividad literaria. Los premios en algunos certámenes sustentaban la valía de su escritura y, también, los ingresos monetarios. Se encerraba cada mañana a la tarea mágica de las palabras y las ideas, sobre el teclado de su “querido” MAC. Se concentraba redactando esas narrativas, artículos, cuentos, novelas, que iban felizmente creciendo en la imaginación de la joven escritora. Le agradaba vivir con un compañero atractivo, charlatán y con dinero, pero desde las primeras semanas se dio cuenta que su esposo necesitaba y no abandonaba la aventura femenina, la novedad, la improvisación relacional y el dulce placer del engaño. Beatriz tenía su propio mundo creativo, por lo que pasaba de nimiedades y chiquilladas, disfrutaba con su profesión y con un hombre simpático y de potente virilidad y expresividad, con la que ganaba bien “los cuartos” y que no renunciaba a la vida alegre. 

Ambos habían decidido aprovechar con plenitud “sus existencias” por lo que no se preocuparon por el trascendental tema de la descendencia. Temían que la llegada de hijos coartase (maternidades y paternidades) su dulce y tranquila estabilidad. 

Cierta e infortunada tarde, en la que Bea estaba ordenando el armario del dormitorio que ambos compartían, descubrió en el bolsillo de la cazadora de Celestino unas “mini bragas” muy sugerentes que ocultarían en poco la suave humanidad de quien las usase. Fabricadas en el mercado chino, ofrecían un intenso color rojo con pequeñas y atrevidas estampaciones del órgano reproductor femenino. Primero sonrió con el trofeo descubierto. “Otra vez Celestino con las suyas”. Pero la sonrisa se mutó en una encadenada carcajada cuando llegaron a las fosas nasales los turbios y añejos aromas que emanaban de la prenda, que por lo visto su mujeriega pareja tanto apreciaba. Otros días fueron llamadas telefónicas a deshora, mensajes de WhatsApp, sonoros delirios oníricos del vendedor del ladrillo edificado. 

Beatriz, después de estos “fascinantes” descubrimientos, volvía con una sonrisa despreciativa al teclado de su ordenador, para continuar su maravillosa tarea creativa de otras vidas y otros mundos. Cuando los minutos se evadían de la ocre realidad, iba a la cocina a prepararse un aromático té “Dunas del Sahara” que se lo había recomendado Abelardo Manzanas, jefe de la Editorial JUNCO donde la escritora trabajaba. Así transcurría la equívoca aventura de un matrimonio, en el que la convivencia era “cómoda” pero cada vez más desvitalizada.Realmente, marido y esposa eran dos egos muy autosuficientes, engreídos y tenaces en sus modus vivendi. La lava volcánica del hastío y la soberbia no tardaría en explosionar. 

Era una tarde de sábado, en la que ambos decidieron ir al cine Albéniz, la última película de Almodóvar, intensa en su dramatismo. Después de cenar besugo asado en un merendero o chiringuito del Paseo Marítimo, paseaban “hundiéndose” en la arena playera. Se detuvieron, cruzaron sus silencios durante unos críticos segundos y se acomodaron en un solitario banco pétreo bajo la humedad malacitana ornada por un cielo majestuoso de estrellas. Estuvieron largo tiempo escuchando la orquesta hídrica de los sonidos percutidos por el oleaje, sin pronunciar palabra alguna.  La valentía de Beatriz quedó una vez más puesta de manifiesto. Mirando fijamente a los ojos de su marido, dijo sin un solo pestañeo:

“Celestino, creo sinceramente que lo nuestro no va. Llevamos cinco años de convivencia y la fuente cada vez mana menos agua ¿Para qué seguir actuando banalmente sobre el escenario, sin un argumento vital que lo justifique?” 

“Como siempre, sabes expresar tus pensamientos como si se los dictaras al teclado” “No son pensamientos, son sentimientos”. Su marido también estaba en la misma onda, pero carecía de ese bien decir. Se encontraba mejor, pera la expresión, en el mundo de los negocios y la apasionada aventura de la cama. En unos días lo tenían bien claro. Iban a romper su vínculo, pero (ambos de acuerdo) lo iban a realizar de una forma festiva. No les faltarían habilidades, tratándose de una imaginativa escritora y de un vendedor de “alta gama inmobiliaria” en sus dotes negociadoras. Dado que conocían a mucha gente, decidieron que iban a dar una feliz gran fiesta de separación matrimonial. 

Contrataron un cáterin especial en la prestigiosa empresa LEPANTO, que se encargaría de organizar todos los servicios con los más mínimos detalles. El precio de la celebración podía “marear” a quien lo conociera, pero los ex contrayentes se lo podían permitir. Entre amigos, compañeros de trabajo, conocidos, familiares, amigos de los amigos, el listado participativo superaba los 300 cubiertos. Todos ellos recibieron esta extensa y “cariñosa” invitación.  

Querido buen amigo. Con exuberante alegría e incontenible emoción, queremos comunicarte que Beatriz y Celestino, tras cinco años de paciente convivencia ¡al fin nos separamos! a dios gracias. Nos sentiríamos inmensamente felices si compartieras con nosotros esta inolvidable ceremonia. Para esta gran efeméride en nuestras vidas celebraremos una gran fiesta, con orquesta y cena incluida, en el afamado cortijo LA ALDABA, Puerto de la Torre, el sábado 25 de julio, fecha del Santo Apóstol, a las 20 horas. 

Sa ruega confirmación de asistencia en el correo electrónico: festival@lepanto.es

Cuenta Unicaja: 001530456075. Para regalos materiales, listado en El Corte Inglés. 

BEATRIZ y CELESTINO.

 

El día del sorprendente y esperado evento la policía local del distrito Puerto de la Torre desarrolló una zonificación de accesos y aparcamientos, aunque también se disponía de dos grandes autocares de la Empresa Torres, que partirían de la puerta del Excmo. Ayuntamiento de Málaga, a las 19 h. 

Habían sido convocados representantes de la prensa local. Las televisiones también enviaron a sus periodista y locutores. El Excmo. Sr. alcalde excusó su asistencia, sustituyéndole el concejal de Servicios Sociales y Armonía familiar Feliciano Alcalá. Dos orquestas o grupos iban a amenizar la gran fiesta: Los JABEGOTES DEL PALO y la Panda de verdiales “LOS CAMPANILLEROS DEL ROCÍO”.

A los armoniosos sones del Himno de Andalucía, cantado por LUPITA DE ALMOGÍA, hicieron su entrada en el muy adornado recinto los “des-contrayentes”, grandes protagonistas del acontecimiento. Celestino iba del brazo de su nuevo “ligue” IRIS Parral de la Oliva (a la que se le notada su estado de buena esperanza) mientras que Beatriz lo hacía del brazo de su señor padre, don LEOPOLDO SAN ANTONIO Almansa, registrador de la propiedad. Esperaba a la radiante pareja, en el estrado ceremonial de separación, un notario amigo de la familia, don LIBERTO Vierteaguas quien dio fe notarial de la gozosa desvinculación. 

La des-contrayente iba ataviada con un lujoso vestido de raso blanco, elaborado exprofeso, por el selecto taller de Manoli Gamba. El des-contrayente vestía una severa y elegante levita de alpaca gris, con el simpático detalle de calzar unas zapatillas deportivas marca CONVERSE de color azul (según había comentado a los amigos, para poder correr y huir con más velocidad de todo aquel montaje, acompañado de su nuevo amorcito Iris). Don liberto certificó la separación, entre los animosos vítores y aplausos, con lluvia de pétalos de rosas, de un enfervorizado público, que ya percibía el suculento olor que emanaba de las bandejas preparadas en manos de los camareros, prestos a servir a los comensales. 

El MENU para la fiesta era suculento. Entremeses ibéricos. Tacita de caldo de caviar a la Siberiana. Parrillada de mariscos. Sorbete de limón o naranja al vodka. Lomo asado a la pimienta, con guarnición de verduritas glaseadas/ Lomos de lubinas asados a la sal de Capadocia, con crema de quesos alsacianos. Gran tarta de 8 plantas, de bizcocho lechado integral con cabello de ángel a la canela, dulce de leche, torrentes de chocolate negro a la guindilla anaranjada. Por supuesto, barra libre para las bebidas. No fueron pocos los invitados que se dejaron vencer por la tentación y acabaron con unas “cogorzas” de manual. 

Cada asistente recibió como regalo una lámina enmarcada en cartón y plástico dorado, dedicada por ambos des-contrayentes, diciéndose adiós con ambas manos, manteniendo en sus rostros pícaras sonrisas, con un fondo de la catedral malacitana en el atardecer. Iniciaron el BAILE de la gozosa ruptura, don Leopoldo con su hija Beatriz y Celestino con su nuevo amor Iris, que lucía una amplia túnica blanca de seda y raso, con remaches dorados y turquesas de botonadura, para disimular su feliz estado de gestación. Los dos grupos orquestales no dejaron de tocar y cantar hasta la media noche, momento en que comenzaron unos vistosos fuegos de artificio, que pusieron color y emoción a la brillante bóveda celestial. Después continuó la fiesta. Sin descanso. El etílico estaba haciendo sus efectos y muchos eran los que planeaban una larga noche de “amor “ y desvarío. Celestino había puesto tierra de por medio, con ayuda de las Converse, aunque Iris, dado su estado y la fractura de una tira de su sandalia izquierda se quejaba del trote “cochinero”, sin que su “Adonis” le hiciera el menor caso. Beatriz, algo ebria, cantaba “a la vida” meditando acerca de cómo aprovechar el gran montaje que habían organizado para su próxima novela

Los autocares partieron de vuelta a la 1 de la madrugada, aunque la mayoría asistentes prefirieron continuar con la glamourosa fiesta, en esa noche inolvidable de estrellas, sexo y luceros, con una luna llena que musitaba sonriente:

“¡Qué gentuza! Cómo entretienen el aburrimiento estos locos y burdos terrícolas”.


 

FIESTAS INSÓLITAS PARA LA INCREDULIDAD


 

 

           José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD

      Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga

Viernes 03 julio 2026        

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