viernes, 17 de julio de 2026

LA SORPRENDENTE EXPRESIVIDAD DE UN PELUQUERO.

Hay profesiones que parecen exigir, en aquellos que la practican, una capacidad especial para el buen uso de la palabra. Resulta evidente que el escritor, el conferenciante, el agente de seguros, el profesor, el sacerdote, el miembro de la clase política, el vendedor de enciclopedias, el locutor de radio o televisión, el presentador de eventos, el periodista, etc. son profesionales que han de poseer y cultivar la destreza necesaria para el mejor uso de la fluidez expresiva. Hay que asumir que no todos poseemos la misma capacidad para hablar o escribir “bien” pero hay actividades en las que la expresión oral o escrita ha de ser intensa y cualitativamente imprescindible. En este contexto se inserta el curioso argumento que vamos a narrar esta semana. 

Una cadena privada de radiodifusión nacional, RADIO AMISTAD, tenía un director llamado DÁMASO Ballina. Este profesional de las ondas poseía una cierta “fama” de ser extremadamente exigente, con el trabajo que realizaban los locutores de la emisora y, de forma específica, con su calidad expresiva en la dicción de las palabras, buscando que éstas fuesen atrayentes para los radioyentes que siguieran la programación.  

Ballina hacia semanas que tenía en mente un proyecto radiofónico, en forma de programa diario nocturno, que comenzaría a emitirse sobre las dos de la madrugada. Durante cuatro horas acompañaría a los muchos noctámbulos que suelen estar despiertos a esas horas “de las brujas”, para animarlos a que sobrellevaran su insomnio o su trabajo (seguridad, sanidad, panaderías, opositores centrados en el estudio…) evitando que se sintieran solos durante esas horas serenas en que la mayoría duerme. El afán por rellenar esta franja horaria obedecía además a que sobre la 1 o 1:30 h finalizaban los espacios deportivos y a las seis las más importantes cadenas radiofónicas comenzaban los informativos del día. El título provisional que tenía previsto para el programa sería algo así como SOÑAR DESPIERTOS

En ese programa no faltaría la música romántica, tranquila, serena. También habría llamadas de los oyentes para entrar en antena, con diálogos sosegados y comentarios sobre temas culturales (cine, teatro, libros, música, anécdotas, consultas) evitando en lo posible las cuestiones políticas. El apartado de películas visionadas y libros leídos tendría una importante dedicación.

Pero faltaba lo más importante: el “conductor “del programa. Ballina pensaba que tendría que ser un locutor dinámico, imaginativo, motivador. Sobre todo, habría de tener una voz “aterciopelada”, dulce paternal, amistosa, sugerente, con un timbre de voz que acompañara y “susurrara”. Sería como el amigo fraternal de la “nocturnidad”. En este sentido fue analizando el equipo de locutores de que disponía en plantilla. Dacio, Mara, Ondina, África, Nazario… En general conocía que no estaban por la labor de sacrificar las horas de sueño por la noche, ya que tenían familia, niños. Sobre todo, tenía que ser un locutor de continuidad nocturna. Al margen de esta falta de disponibilidad horaria, tampoco encontraba en ellos la voz adecuada para esas horas glamourosas y suntuosas de la madrugada. Unos y otros estaban especializados en el deporte, en la información local, en programas temáticos como el flamenco o la cesta de la compra, la música clásica, o la literatura y el cine, etc. 

En esas diatribas se encontraba, cuando una tarde decidió ir a la peluquería para arreglarse y tratarse el pelo, pues tenía un problema severo de generación de caspa en su cuero cabelludo. Mientras el dueño del establecimiento “EL BUEN CORTE” TOMÁS Berlanga trabajaba sobre su cabeza, la atención acústica quedó centrada en uno de los peluqueros ayudantes, CARMELO Alvarado, quien no paraba de hablar con un cliente, mientras trabajaba con su tijera y peine. La voz de ese joven (estaría en la veintena avanzada) lo maravilló sobremanera. Era una voz varonil, pero revestida de suavidad, “aterciopelada”, dulzura, de aquel que sabe transmitir motivando la atención y el respeto del interlocutor u oyente. Este operario del corte de pelo y afeitado poseía sencillamente una voz prodigiosa. Era un deleite escuchar sus comentarios y opiniones sobre temas populares de actualidad o incluso sobre cuestiones en las que demostraba su afición a la lectura. 

Una vez que Tomás, el dueño de la barbería, terminó su trabajo con la cabeza de Ballina, éste abonó el precio tarifado con la correspondiente propina, que siempre es un hábito conveniente y usual en este tipo de servicio artesanal. Entonces se dirigió hacia el joven Carmelo, explicándole que era el director de una emisora de radio y que en los minutos que había estado escuchándole le había gustado y maravillado la tonalidad, expresividad y dulzura de su voz. “¿Le interesaría que se le hiciera una prueba en los estudios de la emisora? Podrías llegar a ser un muy cualificado locutor de radiodifusión” El joven operario estaba un tanto abrumado y sonreía sin saber qué decir. Ballina le dejó su tarjeta de visita, con un par de números de teléfono, para que lo llamara si se mostrara interesado para concertar una cita. 

El sábado por la tarde, a las 18:00, Dámaso y Carmelo (no tenía que ir a trabajar, pues la peluquería cerraba) se hallaban sentados frente a frente, en uno de los locutorios de la popular emisora. ¿Pero quién era el peluquero Carmelo Alvarado? Tras cursar la enseñanza obligatoria, a los catorce años renunció a continuar los estudios de bachillerato. El profesor de Tecnología en el Instituto donde estudiaba le aconsejó (había sido su profesor tutor) que iniciara con valentía el camino de la formación profesional. Siguió su razonada recomendación, matriculándose en dos módulos del ciclo medio de la FP. Uno de ellos era un módulo de declamación, ya que era muy aficionado a las artes escénicas y comprendía que un actor tenía que hablar muy bien, si quería dedicarse a la interpretación. El otro módulo que compartió era el de peluquería, pues en su fuero interno pensaba que era una profesión que no le desagradaba y era también creativa, pudiendo vivir dignamente con este trabajo. Aplicando un esfuerzo que sorprendió a sus familiares, en tres años consiguió ambas titulaciones. Todos estos detalles “biográficos” se los expuso a su interlocutor, a fin de justificar su interés por trabajar en la radiodifusión.

Ballina y Alvarado hablaron y hablaron por especio de unos 45 minutos. El director de Radio Amistad le dio una detallada información acerca del programa nocturno que se disponía iniciar a partir del 1 de septiembre. Antes de levantar la entrevista, Carmelo se prestó a que le hicieran algunas pruebas de dicción, que dieron unos buenos resultados para ejercer ante el micrófono. 

En la actualidad, Carmelo Alvarado, 29, desarrolla una doble profesión. Lunes y martes trabaja por las tardes unas horas en la peluquería El Buen Corte. No quiere perder ese vínculo laboral que, además de mantenerle económicamente durante unos años, le permite combatir el estrés aplicando “creatividad”. Por las noches, comienza su programa SOÑAR Y HABLAR BAJO LAS ESTRELLAS, a las dos en punto de la madrugada. Permanece ante el micrófono hasta las seis, cuando comienzan los informativos del día. Está asesorado por un equipo de guionistas, que le generan una serie de temas y fundamentos musicales idóneos para la hora de emisión. 

El programa, a pesar del horario nocturno, tiene una amplia y consolidada audiencia. Hay muchos ciudadanos que asumen un horario especial (mientras otros duermen) para desarrollar su necesaria y eficaz labor. La compañía de las fraternales ondas radiofónicas en una valiosa ayuda para cumplir con el servicio público que desarrollan cada una de las noches. No sólo enfermeros, policías y panaderos dialogan con Carmelo a través de las ondas, sino que por el programa “piden audiencia” ciudadanos adictos a la droga o a las compras compulsivas y avaros de la acumulación, estudiantes y opositores ante los objetivos de la superación, “cornudos” y engañadas en el teatro de la relación, triunfadores y fracasados en la selva de la “civilización, clérigos sin vocación y artistas de la creatividad, farsantes y posesos de la soledad, creyentes y agnósticos en la conciencia de la religión, jóvenes optimistas en el camino a recorrer y ancianos aburridos de la tradición, penados en las prisiones y los insatisfechos por su patológica ambición monetaria, enfermos esperanzados en la curación y trileros mágicos de la confusión, actores de la vida e ilusionistas en el escenario del amor. 


Con el paso exitoso del tiempo, Carmelo Alvarado tuvo que dejar esas dos tardes de las tijeras afiladas, la brocha enjabonada, la cuchilla y el fijador. Llegaron reconocimientos, como el Ondas de la SER e incluso las ofertas tentadoras de la atractiva televisión. “No solo es lo bien que habla este locutor, sino la convicción que consigue con la suavidad de su voz”. Las casualidades de la vida habían generado a un valioso locutor, que cada noche desarrollaba su tertulia con un mundo desorientado necesitado de terapia y comunicación. Sin fanatismos, sectarismos o analfabetos de la razón, sólo con la franqueza del diálogo y esas notas musicales que ensalzan y motivan al corazón. - 

 

 

LA SORPRENDENTE EXPRESIVIDAD DE UN PELUQUERO

 

 

 

 

 

           José L. Casado Toro. PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA AMISTAD

      Antiguo Profesor del I.E.S. Ntra. Sra. de la Victoria. Málaga

Viernes 17 julio 2026        

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